El abordaje psicológico en esta etapa de la vida, como en cualquier otra, requiere de una evaluación minuciosa, en la que a través de entrevistas al paciente y personas cercanas a éste, se extrae toda la información necesaria para llevar a cabo un buen análisis del caso, y entender lo que le ha llevado a pedir ayuda.

A partir de aquí  se diseñará una intervención, con el objetivo de que usted aprenda las herramientas necesarias para dejar de sufrir y poder sentirse feliz.

De nada sirve etiquetar los problemas que llevan a las personas a iniciar una terapia con nombres como “Depresión”, “Ansiedad”, “Estrés”. Estas etiquetas nos pueden ayudar a resumir a rasgos generales de qué se trata el problema, pero para entender realmente qué circunstancias rodean a la persona, qué ha podido generar el problema,  de qué manera se está viendo alterada la actuación de la persona, su modo de pensar, su respuesta emocional, sus respuestas fisiológicas, qué se está haciendo para afrontarlo…, hay que realizar un análisis más específico. Éste permitirá establecer las características del caso y las diferencias con otros casos. De esta manera nos daremos cuenta, por ejemplo, que no todos los casos de Depresión son iguales ,pese a poder recibir una misma denominación.

Por todo lo anteriormente expuesto, llevamos a cabo intervención de toda aquella problemática que esté impidiéndole sentirse bien y adaptarse adecuadamente a la vida. No verá, por ello, aquí una clasificación de Trastornos en los que deberá encasillarse para poder acudir a pedirnos ayuda.