Las personas a lo largo de nuestra vida vamos desarrollando comportamientos que nos ayudan a adaptarnos a las demandas que en cada momento plantea nuestro entorno. Estas conductas o habilidades de adaptación son aprendidas; no son innatas, sino que las vamos desarrollando desde que nacemos y a lo largo de la vida en una interacción constante con nuestro entorno. Una vez aprendidas, constituyen nuestra manera de hacer frente a las situaciones que se nos van presentando: Forman nuestro Repertorio Básico de Conductas. Este repertorio de conductas puede ser diferente de una persona a otra, ya que los entornos a los que cada uno nos hemos tenido que adaptar y las influencias a las que nos hemos visto expuestos son diferentes de unos a otros.

En ocasiones, el entorno plantea demandas para las que no disponemos de conductas de afrontamiento adecuadas o ante aquello que se nos plantea, el modo de afrontamiento que adoptamos es inadecuado y a la larga empieza a resultar problemático. En ese momento es cuando pueden aparecer problemas psicológicos.